
Multicampeón de Acrobacia Aérea de competencia, ama todo medio de transporte aéreo desde chico. En total, acumula más de 25 mil horas de vuelos. Hizo demostraciones en Fórmula 1, TC, y TC 2000. Y además de participar en diversos cortes publicitarios. Fue instructor del corredor automovilístico Marcos Di Palma.
A los nueve años, edad en la que la mayoría de los chicos se desvelan especialmente por jugar a la pelota, él ya lavaba aviones y era banderillero en el aeroclub de su ciudad. Hoy, algunas cosas no cambiaron para Jorge Malatini: sigue instalado en Carlos Casares -lugar que nunca abandonó- y, por supuesto, no perdió la pasión por cualquier medio de transporte aéreo. “Volé de todo y tengo licencias de aeroaplicador, instructor de vuelo, planeador, helicópteros, ultralivianos, parapentes, paracaidista y remolcador de planeadores”, cuenta. Y asegura que nadie influyó en lo que es su pasión: “Me atrajo desde muy chiquito.Siempre me la pasaba mirando el cielo. Pero nunca imaginé llegar a hacer todo lo que hice”. Y su currículum avala la frase: con sólo 17 años, allá por octubre de 1974, hizo el curso de piloto de avión, y se dedicó a la fumigación aérea en su ciudad. Ese sería sólo el bautismo para una trayectoria que incluye, por ejemplo, un período como piloto comercial: desde 1980 voló, para Aerolíneas Argentinas, Boeing 707, Fokker F-28, y B-747. En total, acumula más de 25 mil horas en el aire. “Mi mayor satisfacción en ese período fue poder conocer los cinco continentes”,recuerda.Sin embargo, lo que más le gusta, sin dudas, son las exhibiciones acrobáticas. Para capacitarse en este rubro, Malatini realizó en 1980 un curso en los EE.UU. Y, al regreso, se convirtió en instructor de esta disciplina durante varios años, con alumnos como Marcos Di Palma. “Y sí, es un personaje, ja ja. Pero, ¿sabés algo? Nos hicimos muy amigos, y cuando estamos solos, la verdad, es muy tranquilo”, aclara el campeón de Acrobacia Aérea de competencia en el ´88, ´90 y ´91, y subcampeón de planeadores en Tandil en el ´88.Sólo se trata de crear.Respecto a la acrobacia, justamente, aclara que “los reglamentos sirven de muy poco para definirla. De igual manera que cada piloto podría escribir un libro contando cómo se hace, pero no se encontrarían dos explicaciones ni siquiera similares, porque para cada uno es algo diferente”. Y justifica: “Es un vuelo tan ilimitado como la imaginación del hombre”. Malatini también integró el “Centro de vuelo artístico” (duró cinco años y fue el primer equipo de acrobacia en el país), con el que realizó más de 670 exhibiciones entre el ´91 y el ´96. Y hoy, a sus 51 años, es uno de los pilotos de acrobacia más importantes de nuestro país que hizo demostraciones en Fórmula 1, TC, y TC 2000. Un lugar común, entonces, diría que a Malatini le atrae la adrenalina. Y si se toma en cuenta además que sus otros hobbies son el paracaidismo y el parapente, eso parecería ser así. Sin embargo, y aunque no lo desmiente por completo, aclara que “para mí es más seguro volar que andar en auto”. Y agrega que “el que ve mis maniobras puede pensar que soy arriesgado. Yo sé que mi estilo es agresivo. Pero tengo experiencia y no hago cosas que no estoy seguro”. Así vive él: con la mente en el aire, pero los pies sobre la tierra Cuando la pasión supera el afán por el negocio
Si se escribe en Google su apellido, el buscador remite a varios sitios donde se nombra a este piloto. El primero de ellos hace referencia a “Malatini Airshow”, y figura un e-mail (
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), donde se lo puede contactar para contratarlo para algún espectáculo. Pero no se trata de una página oficial, “porque no tengo ni me interesa. Esto lo hago simplemente porque me gusta. Incluso muchas veces me convocan para un evento y, si tengo un compromiso o estoy cansado, no voy. A mí no me mueve la plata”. Incluso, no quiere decir cuánto cobra por un show: “Y, depende de las horas que dure y el lugar dónde se haga. Pero eso no es lo más importante para mí”.
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