
Se desempeña en el Cuartel de Pehuajó y es humilde, al punto que hace changas para mantener a su familia. El 23 de octubre fue protagonista de una historia poco habitual: la mañana encontró un cheque al portador de $3 mil y lo llevó a la sucursal local del Provincia para que contactaran al dueño.
Durante la mañana del 23 de octubre, el hall central de la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires en Pehuajó se mantuvo tranquilo, con el movimiento normal de cualquier día semanal. De repente, en la puerta apareció un muchacho con un papel en la mano. Se llamaba Javier Fazio y dijo que había encontrado algo que no le pertenecía y quería devolverlo. Y la sorpresa fue aún mayor cuando el cajero vio que se trataba de un cheque al portador por valor de $3 mil. Una semana después, Fazio conversa con Bueno en el Cuartel de Bomberos de Pehuajó, lugar en donde trabaja desde hace casi 13 años. Tiene 33 años y es humilde, al punto que hace varias changas para acercarles lo justo y necesario a María, su mujer, y a sus hijos Joaquín (2 años) y Valentina (8 meses). “Salía con mi señora del supermercado y cuando estábamos cruzando la calle, lo ví en el cordón. Lo levanté y no dudé un segundo en ir al banco”, cuenta el protagonista de la historia. “Devolví el cheque porque no me pareció justo quedarme con algo que yo no había conseguido. Seguramente el dueño lo necesitaba y merecía más que yo”, agrega Javier, portador de una sencillez poco común de encontrar en épocas donde la codicia y la ambición están en la cima de los pecados capitales. El enorme gesto de Fazio hizo que quienes habían firmado el valor se aparecieran por su casa hace unos días. “Pasaron a agradecerme y me dejaron muchos regalos para los chicos. Son productores cerealeros y me contaron el dinero era de una venta que habían hecho en granos. Me hicieron pasar un hermoso momento junto a mi familia”,comenta el bombero voluntario. No es la primera vez que un integrante del cuartel de Pehuajó devuelve dinero. En 1987, el bombero Lucas Chávez también trabajaba en una estación de bombeo de agua municipal. En marzo de ese año fue a cobrar su sueldo y el de un compañero, y cuando estaba saliendo del Banco Provincia, advirtió que le habían dado 2 millones de australes de más. Regresó y se los entregó al cajero. “Claro que lo recuerdo. Es un orgullo seguir con esa tradición, ‘Calu’ fue un ejemplo para nosotros”, dice Fazio acerca del antecedente. Sus compañeros lo admiran y quieren. “Es un tipo sensacional. Es muy alegre, viene religiosamente en bicicleta a las dos de la tarde y se va cerca de las 11 de la noche. Y no se lleva un solo peso”, cuenta Jorge Sánchez, el Jefe Segundo de cuartel. “Hace changas de todo Gesto ejemplar. “Lo devolví porque no me pareció justo quedarme con algo que no conseguí”, aseguró Fazio.tipo, desde cortar el pasto hasta algunos laburitos de albañilería en el pueblo. Tuvo un gesto notable, aquí siempre fue muy respetado y con esto más aún”, agrega Luis Gamizo, con quien comparte el turno. María, su pareja desde hace cuatro años, cuenta que en el barrio es muy querido y que desde el día en el que devolvió el cheque, no paró de recibir felicitaciones por la calle. “Es que en Pehuajó nos conocemos todos, y ese tipo de actitud se valora muchísimo. Además, Javier es bombero y siempre está al servicio de la comunidad. Creo que es lo que debería hacer todo el mundo que encuentra algo que no se suyo”, señala. Mientras tanto, el bombero voluntario da una nueva clase de desinterés y humildad frente a sus compañeros. “Tengo una hermosa familia y muchos amigos que me ayudan en todo. Cuando necesito algo, siempre están para ayudarme. Eso no tiene precio para mí, el resto va y viene”, analiza, con el rostro relajado; y enseguida bromea: “acá somos una enorme familia y estamos preparados para salvar vidas. Así que devolver tres mil pesos es una pavada, ja”. OPINION “Es un ejemplo para Pehuajó”
Es muy lindo lo que hizo Javier y se va a dar cuenta con el tiempo de que va a obtener un reconocimiento enorme, que muchos no van a poder conseguir nunca. Eso es mucho más importante que cualquier importe de dinero, o que cualquier bien material. Ahora, él se convirtió en un ejemplo para todo Pehuajó.Lo conozco desde hace mucho tiempo, y aunque ya no vivo en Pehuajó porque estoy trabajando en Lobos desde hace un tiempo, me mantengo en contacto con él. Sé todas las dificultades que tiene para llegar a fin de mes y eso hace que su gesto sea todavía más valioso.Ya pasaron más de veinte años del episodio en que devolví los dos millones de australes al Banco Provincia, y no pasa un día en que alguien en la calle me lo haga recordar. Y me llena de orgullo que imitara mi actitud. Ojalá este tipo de conductas se repitieran más a menudo. Lucas Cháves, ex bombero.
|