
El miércoles pasado se cumplieron 103 años del nacimiento de su padre, uno de los vecinos más ilustres de Trenque Lauquen. El “Piloto Olímpico” fue figura de Estudiantes de La Plata y River. Pero su mayor gloria fue con la Selección, donde obtuvo los sudamericanos del ‘27 y el ‘29, el subcampeonato del mundo en el ‘30 y la medalla de plata en los Juegos de Amsterdam, en el ‘28.
El miércoles pasado se cumplieron 103 años de su primer grito, con el cual anunció su llega a este mundo. Aquel 22 de octubre de 1905 nacía Manuel Ferreira. El “Nolo”, quien luego pegaría varios alaridos más, tras cada uno de los goles que anotó a lo largo de su carrera este brillante futbolista que fue figura en Estudiantes de La Plata y en la Selección Argentina. Y para homenajearlo, Bueno dialogó con una de sus hijas, María Emilia Ferreira. “La gente siempre lo recuerda y eso es algo que me llena de orgullo, y me sorprende. En especial cuando para hablarme de él, se acercan chicos jóvenes que no lo vieron jugar pero lo tienen muy presente”, cuenta desde su casa de Gonnet, la misma que habitó su padre mientras jugó en el Pincha. Ella es la única descendiente directa que vive en La Plata: Roberto está en España, y Manuel falleció.
El “Nolo” nació en Trenque Lauquen y comenzó su carrera en el Fútbol Club Argentino de esa ciudad, donde debutó en el ‘21. En esa institución, hace tres años, hicieron una gran celebración y le pusieron su nombre al campo de deportes (ver: recuadro), al cumplirse los 100 años del nacimiento de quien integrara la famosa delantera de Estudiantes denominada los “Profesores”, que se formó en el ‘30 y se completaba con Miguel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Zozaya y Enrique Guaita. Ese equipo fue subcampeón en el último torneo amateur, y en el primero profesional salieron terceros, detrás de Boca y San Lorenzo. Pero aunque no ganaron ningún título, entró en la historia del fútbol por su calidad. “Por un tema de edad, nunca lo vi jugar en vivo, pero todos me dicen que era muy bueno”, dice María Emilia, quien se queda corta en el calificativo. Para sus contemporáneos, este centrofoward (o número nueve, en términos actuales) fue, sencillamente, uno de los mejores de todos los tiempos. En Estudiantes de La Plata jugó entre 1925 y 1936, año en el que dejó la actividad por una lesión en los meniscos. Ese período sólo se interrumpió en el ’33 y en el ‘34, cuando jugó dos temporadas en River. Pero su mayor gloria la obtuvo con la Selección. Comenzó a defender esta camiseta en el ‘25, y obtuvo los sudamericanos del ‘27 y ‘29. Además, fue capitán en el Mundial del ’30, en Uruguay. Aunque sin dudas su mejor actuación la tuvo en los Juegos Olímpicos de Holanda, en el ’28. Allí, Argentina fue subcampeón, y él se ganó el apodo de Piloto Olímpico, porque manejaba a todo el equipo gracias a su inteligencia y visión de juego. Cuando se retiró del fútbol, se convirtió en un reconocido escribano. También fue dirigente, técnico e incluso periodista, inquietud que volcó en las páginas del diario El Día, de La Plata. Además, fue enviado especial de Clarín al mundial de Suiza ‘54. En los últimos años, antes de viajar a Barcelona (donde falleció el 29 de julio del ’83), permaneció en su quinta de Gonnet gozando de la intimidad de su familia. Sólo abandonaba su refugio cuando lo visitaba el “Conejo” Scopelli. “Era su mejor amigo, y le gustaba ir con él a tomar un café y pasear por el centro de la ciudad”, recuerda María Emilia. Y agrega: “También fue muy buen padre, aunque claro, antes las cosas eran distintas: no había la relación de hoy en día, que para los hijos es casi como un amigo más, porque se hacen muy compinches. Y él no era de hablar tanto, pero sí cariñoso”. Así recuerda ella a la persona detrás del ídolo. ¡Feliz cumple, “Nolo”! sobre la tierra…
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