
Estará al norte de la ciudad y ocupará 200 hectáreas compradas por el Municipio. Buscan así darle respuesta a las 2 mil familias sin vivienda y los problemas que genera el precio de los alquileres que ronda un promedio de $1.200. Calculan que poblar la nueva ciudad, llevará un año.
Después de meses de estudios, por fin se comenzó a concretar el proyecto originado por el Ejecutivo municipal de Trenque Lauquen: la ampliación urbana hacia el norte de la ciudad. La compra del terreno, ubicado a cuatro kilómetros de distancia del centro, representa el puntapié inicial para la definición de la nueva ciudad satélite. El primero de los predios que integra este plan de obras es la Chacra 221 de 50 hectáreas, que cuenta con un área deprimida, necesaria para el escurrimiento del agua y desagües pluviales. Y desde principios de octubre pertenece a la Municipalidad. Según el secretario de Infraestructura y Planeamiento local, Jorge Prieto, la tierra costó 500 mil dólares. La transacción se concretó con el pago de 100 mil dólares por la firma del boleto y los 400 mil restantes a pagar el próximo año. Para la primera entrega, el Gobierno nacional envió un Aporte del Tesoro Nacional (ATN) de más de 300 mil pesos. Por otro lado, Prieto anticipó que la Comuna ya está en tratativas con otros particulares para una próxima adquisición. El objetivo es completar un total de 200 hectáreas para albergar una población estimada en 20 mil habitantes. Sobre el costo total de los trabajos, los responsables aún no lo tienen definido porque subrayan que se trata de un proyecto a largo plazo, de 30 a 50 años, que se irá concretando en etapas. “La intención es solucionar el acceso a las tierras, controlar el mercado inmobiliario sobrevaluado y contener la extensión desprolija que está sufriendo Trenque Lauquen”, confío Prieto. Para subrayar la emergencia, desde la Comuna señalaron que “en la actualidad hay 2.000 familias sin viviendas. A esto se suma que los alquileres rondan los mil pesos mientras que un sueldo promedio equivale a $1.200. La demanda supera ampliamente la oferta y un terreno de 10 por 30 metros puede llegar a costar $100 mil”. Ante este contexto, Prieto detalló que entre las ventajas del ambicioso plan figura el hecho de que “el Municipio será el propietario de las tierras y, por eso, tendrá la autoridad para decidir dónde crecemos y con qué densidad”. Según destaca, en la actualidad, la Municipalidad suele “salir corriendo” a solucionar las complicaciones en agua, electricidad, gas y desagote que implica el desborde existente. Ya consumados los estudios preliminares, y en marcha los trabajos sobre la estructura básica que incluye la construcción de cloacas, la extracción de agua potable y la colocación de electricidad; queda por discutir “la cuestión social” entre los habitantes. Es decir, incentivar la participación de los técnicos, el Concejo Deliberante y los ciudadanos para establecer el diseño de viviendas y edificios, entre otras cuestiones. “Se trata de un plan a largo plazo que implicará un tiempo considerable”, dijo Prieto. Sobre los costos a pagar por parte de los futuros habitantes, el funcionario de Infraestructura y Planeamiento es cauto. Por eso, enfatiza que “el estimativo de un lote completo hoy, que incluye los servicios de agua, electricidad y gas, es de 20 mil pesos”. Así, el precio del lote está compuesto por el valor de la tierra en bruto, la infraestructura y el equipamiento urbano. Aunque se estima que hoy se iniciaría la licitación para las cloacas que prevé un costo de $ 2,5 millones, llevará cerca de un año poblar la nueva ciudad ya que antes debe sortear una serie de requisitos que concluirá con la aprobación formal del gobernador de la Provincia, Daniel Scioli. Otra medida adoptada por el intendente local Jorge Barracchia para promover equitativamente el desarrollo urbano, consistió en instrumentar un impuesto “por contribuciones de mejoras” mediante la sustitución del artículo 225 de la Ordenanza Fiscal. Según el proyecto dirigido al Concejo Deliberante para su aprobación, el Municipio entiende que “es contrario a la justicia social (…) que el propietario de la tierra recupere para sí la totalidad de aquellas rentas que no se derivan de su esfuerzo y trabajo propio, sino del esfuerzo de la colectividad”.
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